Diana Corleto, entrega y pasión por el bádminton

Una década ha pasado desde que Diana Corleto Soto fue reclutada por la Federación Nacional de Bádminton y hoy es una de las jugadoras más sobresalientes del país.

Diana, especialista de la modalidad de dobles, conoció el deporte de sus amores en un curso de vacaciones en el Complejo Deportivo de Retalhuleu, departamento donde creció y vivió con su familia hasta los 15 años.

De niña inquieta que probó varios deportes, a una joven luchadora que ha cumplido algunas de sus metas como atleta de alto rendimiento y sueña con seguir creciendo como jugadora y como persona.

 La badmintonista de 25 años y triple medallista de oro en los Juegos Bolivarianos Lima-Ayacucho 2025, atendió la entrevista con CDAG en la sede del Coliseo Deportivo.

Este año, su evento fundamental serán los Juegos Centroamericanos y del Caribe, que se disputarán entre julio y agosto en Santo Domingo, República Dominicana. 

Jugar para divertirse

Diana tomó por primera vez una raqueta de bádminton cuando tenía 10 años, tras probarse en varios deportes como balonmano, tenis, atletismo y fútbol.

“De pequeña era muy inquieta y tenía mucha energía, por eso mis papas quisieron que hiciera deporte junto con mi hermano. Comencé en Reu, en los cursos de vacaciones que daban en el Complejo de la CDAG”, recuerda.

Diana prefirió el bádminton porque se jugaba bajo techo, le pareció más divertido y fácil de aprender por lo liviano de la raqueta.

“Me quedé jugando por varios meses ya que por suerte mi entrenador, Juan Antonio Granados, convenció a mi mamá de que siguiéramos entrenando”, detalla Diana.

Y aunque Diana reconoce que al principio tenía dificultades de pegarle al volante, su entrenador confió en su talento y la motivó diciéndole que algún día podría llegar a representar a Guatemala en el extranjero.

Un sacrificio en busca de la excelencia

Diana cuenta que su nivel de juego fue mejorando gracias a la exigencia de entrenar con jugadores de mayor edad, además de empezar a dar resultados positivos en eventos nacionales.

En 2016 llegó un momento crucial en la carrera de Diana, cuando la Federación le ofreció ser parte del grupo de jugadores becados en la sede de la ciudad capital.

“Fue una decisión difícil, ya que tenía que mudarme sola y con 15 años. Pero desde pequeña me gustaron los retos y siempre fui competitiva”, reflexiona.

Un año antes Diana vivió una de sus mejores experiencias al ser parte de la delegación de bádminton que participó en los Juegos Panamericanos de Toronto.

“En esos Juegos me di cuenta de que el bádminton iba a ser parte de mi vida. Fue una experiencia que me marcó, por lo maravilloso de las sedes, el público y lo grande del evento”, asegura.

Aprendizaje continuo 

Diana admite que ser parte de la selección mayor conlleva presión por dar resultados y es la parte más complicada de afrontar.

“Hay exigencia del entrenador y del entorno, pero al mismo tiempo me gusta porque siempre me autoexijo para dar el extra en los objetivos marcados”, asegura.

Como ejemplo, Diana se refiere a la experiencia reciente en los Juegos Centroamericanos celebrados en Guatemala.

“Llegue con mucha presión de ganar y eso me afectó en mi rendimiento. En los primeros partidos me sentía nerviosa y estresada, pero a pesar de eso se logró el objetivo”, admite.

Pero Diana sacó sus lecciones: “aprendí a que tenía que estar más relajada, a disfrutar el momento y soltarme en la cancha. Mi entrenador fue clave en ayudarnos a seguir enfocados”, explicó.

 Y asegura que esa experiencia le sirvió para afrontar semanas después los Juegos Bolivarianos: “en esa competencia con el nivel más fuerte, gestioné mejor la presión a pesar de la cantidad partidos y poco tiempo”, analizó. 

Diana también hablo de un momento de adversidad que tuvo que superar “Pensé en alejarme de las canchas en una etapa que me sentía agobiada, ya que mi vida solo giraba alrededor del bádminton y tenía presión por cerrar mi carrera en la Universidad” cuenta.

Pero Diana afirma que se mantuvo resiliente y encontró espacios con amistades y familia, que la ayudaron a distraerse y salir de la rutina. 

Mirada al frente 

Diana, quien espera destacar en su segundo ciclo olímpico, detalla cuáles son las particularidades en el entrenamiento del bádminton.

“Se entrena la reacción y los reflejos, ya que el bádminton es un deporte explosivo. Entonces no hacemos tanta fuerza y tampoco desgastamos los músculos corriendo. Hacemos intervalos, movimientos en la duela y voleos”, explica.

Hablando de objetivos en el corto plazo, dice que este año anhela medallas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en los que competiría en dobles femenino junto a Nikté Sotomayor y en mixtos con Christopher Martínez.

A futuro, dice que se enfocará en la clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028: “el proceso es muy complicado, pero quiero luchar por la meta grande”, afirma. 

Para cerrar, Diana confiesa sobre su dedicación al bádminton: “empecé muy pequeña y no veo mi vida sin este deporte, sin el creo que mi vida sería aburrida”.

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