Iván Fernández, rostro joven del baloncesto
Iván Alejandro Fernández Milián es uno de los talentos emergentes del baloncesto guatemalteco y representa a la tercera generación de su familia dedicada a la práctica de este deporte.
El jugador de 18 años, orgullo de Cobán, Alta Verapaz, se ha ganado un lugar en las selecciones juveniles gracias a sus cualidades físicas pero además por su empeño en los entrenamientos.
Iván, el segundo de tres hermanos (Julio y Diego) quienes también juegan baloncesto en el alto rendimiento, aspira en el corto plazo a ratificar su puesto en el equipo U20 que en julio disputará los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
El jugador que se destaca en el puesto de armador y mide 1.78cm, atendió la entrevista con CDAG para hablar de su legado familiar en el baloncesto, sus metas en el deporte y su proceso de desarrollo en la Federación.
Pasión heredada
Para Iván el baloncesto es asunto de familia, ya que su abuelo, padres (su madre Dafne compitió incluso en el ciclo olímpico) y tíos, practicaron en diferentes niveles y le transmitieron ese entusiasmo desde los 6 años.
“Para mi familia el basquetbol es algo que nos conecta, lo vivimos y disfrutamos. Mis hermanos y yo entendemos el deporte como mis papás. Hablamos del deporte, vemos la NBA. Este deporte es nuestra vida”, confiesa Iván.
Y cuenta sobre sus comienzos: “De niño combinaba fútbol y baloncesto, los rotaba cada año. Pero con la pandemia cerraron el club donde entrenaba futbol y por eso me dedique más tiempo al básquet”, admite.
Iván confiesa que al principio no era muy bueno dentro de la duela, pero con la motivación de ver a sus hermanos jugando en selecciones, empezó a tener rutinas extras y lo tomó con mayor responsabilidad.
Crecimiento en la duela
Una vez que Iván tomó en serio el deporte, se fue planteando metas como mejorar su físico mejorar sus habilidades y conocimiento del juego.
Más adelante fue parte del campamento de preselección rumbo a los Juegos Centroamericanos: “Logré ganarme un lugar y luego me hice con la titularidad”, dice satisfecho.
Como cualidades y virtudes, Iván se define como un jugador muy atlético, rápido y explosivo: “Me gusta ser fuerte en el ataque y en la defensa”, afirma.
Como jugadores referentes, Iván cuenta que admira el juego simple e inteligente de las estrellas de la NBA, Shai Gilgeous-Alexander y a Stephen Curry.
Como todo atleta, Iván también ha tenido que superar momentos de incertidumbre: “el año pasado dudé en seguir estudiando y jugando al mismo tiempo, pero luego entendí que nada es fácil y a veces hay que hacer sacrificios”, admite.
Y por otro lado, tuvo la valentía de dejar su hogar y adaptarse a una nueva vida en la ciudad capital: “cuando las cosas no estaban saliendo con mis hermanos nos preguntamos si habíamos tomado la mejor decisión, pero hoy podemos decir que si, ya que nos ajustamos y todo valió la pena”, sostiene.
Asimismo, Iván habla de los aprendizajes que ha tenido a través del deporte: “me ha ayudado a formar mi carácter y a tener una actitud positiva. Y me ha enseñado a ser agradecido con Dios, porque jugar baloncesto es un regalo”, expresa.
Su actualidad
Iván representa a los equipos de Alta Verapaz, tanto en competencias juveniles como en la máxima división del baloncesto nacional, la Liga Metro.
Y además, pronto iniciará el proceso para ser seleccionado dentro del equipo U20 que a mitad de año llevará los colores de Guatemala en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
El año pasado vivió uno de sus mejores momentos, al integrar la selección U19 que participó en los Juegos Centroamericanos Guatemala 2025.
“Esa experiencia cambió todo, porque gané en confianza, tuve el crédito de mi entrenador (Adonis Navarro) y compañeros. Me di cuenta de mi potencial y vi resultados”, analiza.
Iván asegura que jugar con la selección es “un privilegio que valoro mucho, porque no todos tienen esa oportunidad”, dice.
Pero además del incentivo de competir en Santo Domingo 2026, Iván aspira a que su buen desempeño pueda llamar la atención de algún scout y que en el futuro pueda ser reclutado para jugar fuera del país.
En el rol de armador, Iván asume el compromiso y la tarea de liderar a los quintetos en los que juega: “es una gran responsabilidad porque en la cancha soy el que mando, organizo, leo el tiempo del juego y hago jugar a mis compañeros”, resume.
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